Ya en 2014, en el curso de adaptación de Arquitecto Técnico a Graduado en Edificación, concretamente en la asignatura de Control de Calidad y Mantenimiento, mis compañeros de grupo (Juan José Chaparro Jiménez, Fátima López-Montenegro Ordoñez, Antonio Pantoja Porro, y Anabel Salgado Ozaeta) y yo expusimos esto en uno de los trabajos que hicimos.

Básicamente, el trabajo encargado por nuestro profesor (D. Manuel Jesús Carretero) consistía en comparar el coste de una obra ejecutada correctamente con el coste que tendría esa misma obra ejecutada de forma no idónea, teniendo en cuenta que después habría que reparar los daños causados por esa ejecución defectuosa; analizando también los problemas de mantenimiento que se provocarían por esa falta de calidad en la ejecución de los trabajos.

En esta entrada no voy a analizar esto con detalle, voy a hablar de una variante que surgió en la lluvia de ideas y que me pareció menos evidente que la conclusión del trabajo en sí.

La cuestión era la que indica el titulo de la entrada ¿quién paga qué en el proceso constructivo?

En el proceso constructivo hay, básicamente, tres agentes principales, el promotor (pone el dinero), el constructor (ejecuta la obra) y los técnicos (redactan el proyecto, dirigen la obra…).

A nuestro grupo le tocó analizar las unidades de obra pertenecientes a la fachada, y la conclusión fue que el incremente de coste obtenido al ejecutar la obra de forma no correcta y tener que subsanarla después era de un 58% de media, mientras que si se ejecutaba correctamente desde el principio, el incremento de coste era tan solo del 8.6%.

Claro está que, la conclusión obtenida por el grupo fue que era mejor, desde el punto de vista económico, gastar algo más durante la ejecución y hacer las cosas correctamente.

Pero, ¿quién paga ese 58% de más cuando se hacen las cosas de forma no correcta? Vamos a analizarlo

Para analizarlo, vamos a ver cuando aparecen o se detectan los problemas en la obra, distinguiendo entre durante la ejecución y una vez acabada la obra

 

Mi conclusión es que los compradores deberían ser los primeros interesados en que se realicen las labores de control de calidad en la obra, tanto del proyecto como de la ejecución, como de las unidades de obra acabadas, ya que, si bien van a pagar un pequeño incremento al comprar, éste siempre será menor que la cantidad a pagar si tienen que hacer frente a las reparaciones de las patologías que puedan surgir.

 

Espero vuestras opiniones.