En la entrada de hoy voy a mostrar un detalle sencillo, barato y eficaz para hacer que las puertas se cierren automáticamente.

En los últimos años la construcción ha evolucionado mucho, yo mismo empecé estudiando con un compas y tinta china, para pasar después a utilizar los mal llamados «rotring» y por ultimo acabar los estudios con los ordenadores.

Estamos ahora inmersos en el cambio del CAD al BIM, aun hay profesionales que se resisten al cambio, pero no nos engañemos, la evolución es tan grande o mayor como pasar del dibujo a mano a hacerlo con el ordenador, por lo que resistirse es inútil.

Hoy os muestro un avance en algo tan sencillo como una bisagra, que hace que las puertas se cierren solas, al menos consigue que no quede abierta de par en par. Las utilidades de esto las tiene que buscar cada uno para cada caso, a mi me parece que una posible aplicación podría ser que la puerta del baño y la de la cocina se cierren lo suficiente como para evitar olores u ocultar a la vista el interior del baño.

Bisagra inclinada
Bisagra inclinada

Como puede apreciarse, el sistema consiste en que la bisagra tiene pendiente en la unión entre las dos partes de la misma, esto hace que, por el propio peso de la puerta, esta se cierre hasta que encuentra un obstáculo, como puede ser el resbalón de la cerradura.

No se quien es el fabricante, si está o no patentado, pero me parece una solución buenísima, barata y eficaz. Además las posibilidades de que falle es mínima y el mantenimiento, el mismo que el de una bisagra normal.

Este es un claro ejemplo de que, a veces, lo sencillo es mucho mejor que un sistema con múltiples muelles o mecanismo que empiezan a fallar al cabo de unos meses de funcionamiento.

Aunque el dicho no es exactamente así, creo que se podría decir:

«Lo sencillo, si bueno, dos veces bueno»